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Noticia · 2 min de lectura

Uruguay: filtraron 300 GB de un estudio jurídico. 6 cosas que revisaría hoy si usás IA

El Observador informó que un ransomware expuso 300 GB de un estudio jurídico y contable de Montevideo, con expedientes y declaraciones fiscales de clientes. Seis medidas concretas para cuidar los datos de clientes en un estudio que usa herramientas de IA.

Gustavo Azambuja

Consultor independiente en IA aplicada

El 8 de septiembre, El Observador contó que un estudio jurídico y contable de Montevideo fue víctima de un ransomware del grupo Gunra y que 300 GB de su información quedaron publicados. No es un cliente mío, y la nota no detalla cómo entraron. Lo traigo porque cualquier estudio de Uruguay tiene el mismo tipo de carpetas en su servidor, y porque hoy muchos además las están pasando por herramientas de IA.

Qué se filtró, según El Observador

  • Expedientes judiciales.
  • Declaraciones de IRPF, rentas de capital, residencia fiscal y revisiones fiscales.
  • Carpetas de compliance y más de una decena de due diligence.
  • Información de al menos 35 personas y 149 empresas, según el análisis de Team Capybara.

El diario aclara que no encontró evidencia de contraseñas, datos bancarios específicos ni documentos de identidad. Y en otra nota explica que Gunra elige a quién atacar según la exposición regulatoria: cuánto le costaría a la víctima que sus datos se hicieran públicos. Un estudio, por definición, está arriba en esa lista.

Lo que yo haría esta semana en un estudio

Esto no es para señalar a nadie: le puede pasar a cualquiera. Es para revisar lo propio.

  • Inventario de dónde están los datos de clientes. Servidor, nube, correo, notebooks, y también las herramientas de IA. Si alguien del equipo pega un escrito o una declaración en una cuenta personal gratuita, ese dato salió del estudio.
  • Una sola herramienta de IA, con cuenta de la empresa. Que no use lo que mandás para entrenar y que puedas dar de baja a un usuario el día que se va.
  • Menos datos en la IA. Para pedir un resumen o un borrador, casi nunca hace falta la cédula, el número de cuenta ni el nombre real del cliente.
  • Carpetas viejas fuera de línea. Due diligence cerradas hace años no tienen por qué estar en el mismo servidor que se usa todos los días.
  • Copias de seguridad que el atacante no alcance y una prueba real de restauración.
  • Un plan escrito de a quién avisar si pasa: clientes, abogado, aseguradora.

Ninguna de estas cosas requiere comprar nada caro. Requieren que alguien del estudio se siente una tarde a mirarlas.

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